La fiscal no tiene duda de que Manuel G. mató a sus padres. A la madre la sorprendió en el salón cuando se disponía a marchar a trabajar. La golpeó con un bate de béisbol y ya en el suelo, le aplastó la cabeza con una televisión. Luego persiguió a su padre. Le dio alcance en el vestíbulo de la vivienda, en la calle Pare Presentat número 5 de Valencia. y le golpeóhasta reventarle la cabeza y romper el bate. Luego abandonó la casa corriendo. «No vayan a la policía, que los voy a denunciar a todos», increpó a una vecina que se topó con él en el portal. Se quitó el jersey, y ensangrentado, semidesnudo, alcanzó una gasolinera, confesó el doble crimen y siguió su marcha. La Policía tuvo que reducirle por su «actitud hostil». Ocurrió en Valencia, el pasado mes de enero. el día 23.
Manuel G. no está bien de la cabeza y por eso no se le puede responsabilizar penalmente, aunque sí adoptar medidas para que no sea un peligro para la sociedad. Por eso la fiscal le acusa. Dice que es autor del doble homicidio, pero que sufre una esquizofrenia paranoide que «anula de forma plena sus facultades intelectuales y volitivas» y que por eso, hay que absolverle. No hay que meterlo en prisión; hay que internarlo en un centro psiquíatrico durante un periodo no superior a 20 años, que es el tiempo máximo al que podría haber ascendido su condena en el caso de que fuera declarado culpable por un tribunal.
Aquella mañana, según el Ministerio Público, Manuel G. sufrió un brote, «oía voces que le indicaban lo que tenía que hacer». Cogió el bate, rompió cristales y espejos y luego la emprendió con sus progenitores.



