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El «escribidor» de Bush

Actualizado 02/02/2005 - 13:38:08
Uno de los grupos más exclusivos en Estados Unidos es la Sociedad Judson Welliver, la hermandad formada por los «speechwriters» o escritores de discursos al servicio de sucesivos ocupantes del Despacho Oval. Su nombre honra al primer empleado de la Casa Blanca con la obligación de poner palabras en boca del presidente Warren G. Harding (1921-23). Dentro de esa legendaria cadena de oratoria a la medida, que abarca desde Theodore Sorensen (Kennedy) hasta Peggy Noonan (Reagan), a sus cuarenta años Michael Gerson tiene garantizado un puesto destacado como responsable de la creciente elocuencia en boca del presidente George W. Bush.
Los dos últimos meses en la vida de Michael Gerson han sido una «tormenta perfecta». A mediados de diciembre sufrió un amago de infarto que le obligó a pasar dos días en cuidados intensivos. Una crisis cardiovascular en el peor momento de su agenda de trabajo, con el enorme compromiso de redactar el segundo discurso inaugural de Bush y la alocución sobre el estado de la Unión, prevista para hoy.
Con media docena de ayudantes, y tras dos semanas de recuperación, Gerson ha cumplido con creces, agrandando el abismo existente entre las declaraciones informales del presidente y sus discursos formales.
Pese al anonimato que se espera de un «speechwriter» político, George W. Bush no ha tenido reparo en reconocer la ayuda de Michael Gerson a la hora de presentar mensajes articulados en algunos de los momentos más significativos de su carrera política. Un proceso basado en múltiples reuniones y borradores, en el que Bush es famoso por seguir el resultado final al pie de la letra, en contraste con las creativas disquisiciones de Bill Clinton, que disfrutaba improvisando hasta el punto de que sus ayudantes optaban por facilitarle textos esqueléticos al estilo de Hemingway, en anticipación de que él los convertiría en Faulkner.
En el caso de los discursos de Bush durante su primer mandato, a Michael Gerson -un cristiano evangélico licenciado en Teología- se le ha reprochado el haber inyectado un polémico tono espiritual, a menudo bíblico, en los mensajes de la Casa Blanca. Ante estas críticas, Gerson ha declarado recientemente que el presidente Bush, como muchos cristianos evangélicos, cree que Dios se manifiesta en su vida diaria. Con todo, el escritor ha recordado que lo importante «es evitar identificar los objetivos de un individuo o una nación con los propósitos de Dios».
Aun así, la religión es un terreno confortable tanto para Gerson como para los presidentes de EE.UU., con una tradición documentada desde George Washington a Bill Clinton a la hora de expresar confianza en Dios. En defensa de sus criticadas fuentes de inspiración, Gerson ha refutado que «eliminar toda idea religiosa de nuestro discurso público supondría eliminar una de las principales fuentes de justicia social. Sin llamamientos a la justicia enraizada en la fe, no habría movimientos para abolir la esclavitud, defender los derechos civiles o la vida». A Gerson, un ex periodista y ayudante parlamentario con reconocidos problemas de ortografía, le molesta especialmente la sugerencia de que los discursos de Bush contienen «guiños» o códigos que sólo pueden ser apreciados por fervientes evangélicos.
A su juicio, las referencias religiosas «son parte de nuestra cultura... Si utilizo una cita de T. S. Eliot, es una simple referencia literaria, y solamente porque alguna gente no la capte no quiere decir que se trate de una conspiración o un secreto».
En su trabajo de alquimista de palabras, Michael Gerson ha reconocido que mastica cajas enteras de bolígrafos «Uni-Ball» y su gusto por escribir a mano en cuadernos con papel de color amarillo, los famosos «yellow legal pads».
Pese a sus largas jornadas en su oficina subterránea de la Casa Blanca, la inspiración le juega malas pasadas. Ha llegado a confesar que algunas de sus mejores piezas han sido realizadas en una sucursal de la popular cadena de cafés Starbucks. Su mujer, Dawn, le toma el pelo por ser la antítesis del metrosexual «speechwriter» interpretado por Rob Lowe en la serie televisiva «The West Wing».
Con vistas al segundo mandato de Bush, Michael Gerson tiene previsto ascender y convertirse en asesor presidencial. A partir de ahora, la Casa Blanca contará con los servicios de William McGurn, editorialista del Wall Street Journal, para seguir escribiendo titulares del día siguiente y algo de historia.
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