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Irán amenaza con suspender la venta de petróleo a España

Convoca a los embajadores de la UE para tratar sobre las sanciones a Teherán

Día 16/02/2012

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Primer aviso. Irán no parece dispuesto a esperar a que llegue el 1 de julio, fecha en la que entrará en vigor el embargo de la UE a su petróleo, y por eso convocó a los embajadores de España, Holanda, Grecia, Francia, Portugal e Italia. Nada más terminar la reunión, la cadena PressTV, televisión en lengua inglesa del régimen, informó sobre la suspensión inmediata de la exportación de petróleo a estos seis países (no se mencionó a otros socios de la Unión, como Alemania). Una medida discutida por el Parlamento iraní a finales de enero y que obtuvo el respaldo de la Cámara. Pero, poco después de su difusión, la noticia era desmentida por el Ministerio de Petróleo, cuyo portavoz aclaró que «si se hubiera tomado una decisión de este tipo, se habría anunciado a través del Consejo Nacional Supremo de Seguridad». Entre informaciones y desmentidos, los iraníes lograron que el precio del barril subiera 1,5 dólares y se situara en los 119 dólares (91 euros).

La cuenta atrás para el embargo está en marcha. Entre los asuntos discutidos esta mañana con los representantes europeos estaría la decisión de «vender solamente crudo a aquellas empresas europeas que acuerden realizar pactos de largo plazo y garantizar el pago», según PressTV, un requisito que ninguno de los miembros de la UE podrá cumplir sin romper la disciplina del embargo. Lo que llevará a la república islámica al corte de las exportaciones antes del 1 de julio. Un ardid propio de la diplomacia de un país acostumbrado durante las últimas tres décadas a lidiar con embargos y presiones externas.

Grecia, Italia y España son los países que más petróleo importan de Irán y, por tanto, a los que más les urge buscar alternativas. Arabia Saudí se presenta como la más seria opción para suplir en el mercado europeo al crudo iraní.

Bloqueo financiero

Esta guerra por el petróleo es consecuencia de las últimas sanciones europeas y estadounidenses contra Irán. Bruselas y Washington acordaron el bloqueo financiero del régimen iraní y el embargo de su petróleo, dos medidas sin precedentes cuyo objetivo es lograr la suspensión del enriquecimiento de uranio. Los ciudadanos del país están pagando el efecto de unas medidas que han hundido a la economía local, pero las autoridades, ajenas a la crisis, siguen con pulso firme con el programa atómico.

Mientras el posible fin de las exportaciones se debatía en los despacho de Exteriores, Mahmud Ahmadineyad colocaba la primera placa de combustible nuclear de fabricación nacional en el reactor de investigación de uso médico de Teherán. Nada es casualidad, los iraníes sincronizaron los tiempos para mezclar petróleo con energía nuclear, en plena crisis financiera internacional, para convertir los foros diplomáticos en esa especie de gran bazar en el que tan bien se desenvuelven. Vestido con bata blanca y rodeado de científicos, el dirigente iraní enviaba al mundo el mensaje de que su país completa el ciclo de investigación, producción y utilización de la energía nuclear. Al mismo tiempo, el Organismo de la Energía Atómica de Irán pedía a la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, la vuelta al mesa de negociaciones «sin condiciones previas».

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