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La Audiencia Provincial condena al hombre desequilibrado que provocó el incidente a un año y siete meses por atentado, así como a cinco años de tratamiento de psicoterapia
La Sección 30ª de la Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto al Policía Municipal que, plantando cara a un hombre que estaba desequilibrado en plena Puerta del Sol con un cuchillo en la mano, realizó un disparo que fue, accidentalmente, a dar en el ojo de un viandante, que quedó tuerto.
En cambio, el tribunal ha condenado al hombre desequilibrado, Santiago M. B., a un año y siete meses de prisión por un delito de atentado, concurriendo la circunstancia eximente incompleta de anomalía o alteración mental. También se le condena por una falta de daños a a la pena de dos días de localización permanente.
Asimismo, se le impone a Santiago la medida de seguridad consistente en sumisión a tratamiento ambulatorio de psicoterapia, por un plazo de cinco años.
La sentencia, de fecha 3 de febrero, recoge así los hechos:
Santiago pasó varios días viviendo en la calle, y el día 6 de mayo de 2010 se encontraba vagando por los alrededores del centro de Madrid, albergando sentimientos de autodestrucción y angustia. En un momento dado tuvo una discusión con un transeúnte, con el que quedó en verse las caras más tarde. A raíz del incidente Santiago comenzó a entrar en un estado de irritabilidad e ira cada vez más incontrolable. Transcurrido un tiempo en el que esta persona no apareció, y bajo un estado creciente de irritación, los sentimientos de ira y frustración generada por el incidente derivaron en un impulso autoagresivo, y entonces, en un estado transitorio de ideación paranoide, concibió el plan de atacar con un cuchillo a un agente armado de la policía abocándole a una situación en que tuviera que dispararle y acabar con su vida de una vez por todas.
Siendo alrededor de las 20,30 horas, al ver un vehículo policial aparcado en la calle Arenal, con la finalidad de atraer la atención de agentes armados, golpeó el retrovisor delantero izquierdo del vehículo, fracturándolo. A pesar de que fue recriminado por un viandante, Santiago permaneció en el lugar a la espera de que llegaran los agentes de la policía, manifestando a dicha persona que se fuera porque se iba a liar una muy gorda.
El acusado policía municipal se encontraba de servicio junto con otros tres compañeros patrullando por la calle Arenal, cuando una mujer les avisó. Los agentes salieron corriendo en dirección al lugar de los hechos. El policía imputado se situó frente a Santiago, y le requirió para que se detuviera y le diera la documentación. Pero Santiago sacó del bolsillo el cuchillo y se giró, esgrimiéndolo con el brazo levantado mientras le gritaba «la voy a liar». Entonces el agente guardó la defensa y retrocediendo unos pasos sacó el arma de fuego reglamentaria, con la finalidad de intimidar a Santiago, y le requirió para que depusiera su actitud y soltara el cuchillo. Sin embargo, de forma imprevisible para el policía, Santiago, que persistía en su idea de quitarse la vida, continuó gritando «enga, qué vas a hacer ahora, mátame, dispárame a la cabeza, a la cabeza», mientras se aproximaba rápidamente con el brazo levantado en actitud de abalanzarse sobre el mismo.
El policía municipal, temiendo por su integridad física, disparó el arma a una distancia aproximada de un metro y medio a dos metros de Santiago, repitiendo los disparos hasta un total de tres, que alcanzaron a Santiago en un brazo, zona epigástrica e inguinal, momento en el que cayó al suelo.
Uno de los disparos, tras rebotar en el suelo o en una pared, alcanzó en el ojo izquierdo al viandante Antonio Castro Pimentel, de 51 años, que se encontraba paseando a unos 20 metros de distancia, causándole una herida por arma de fuego en la órbita izquierda, quedando alojado el proyectil en el suelo de la fosa craneal anterior. Le causó el estallido del globo ocular izquierdo.



