Los policías locales no están de acuerdo con que el aparcamiento cercano al Zoológico, el Botánico y a ETEA siga acogiendo los fines de semana un «botellódromo» autorizado por el Ayuntamiento. El Sindicato Independiente de Policía Local y Bomberos (Siplb), que es el mayoritario en el cuerpo de seguridad del Consistorio, tiene para sí que el enclave en el que perdió la vida un joven el pasado fin de semana a cuenta de un apuñalamiento no reúne las condiciones necesarias para albergar concentraciones en torno al alcohol. Esta opinión es coincidente con la de la dirección de ETEA, que hoy mismo tiene previsto trasladarle al alcalde, José Antonio Nieto, su petición de que el «botellódromo» deje de estar en los alrededores de la sede de la institución jesuita, que ve cómo su nombre acaba relacionado con el ocio juvenil etílico cada vez que se produce un incidente.
Así, el portavoz del Siplb, Emiliano Martos, precisó que «nosotros pensamos que, desde un punto de vista de la seguridad, no es lo mejor que un “botellódromo” se encuentre muy cerca de un centro sanitario (en referencia al hospital provincial) y a sólo unos metros de una zona muy oscura que va a dar al río». Martos recordó además que el «botellódromo» aledaño al Zoológico es el más frecuentado una vez que acaba el verano, ya que el de El Arenal, que es el otro recinto autorizado para que los jóvenes beban al aire libre, registra una afluencia muy baja durante el otoño y el invierno.
Para el sindicato mayoritario de la Policía Local hay, además, un claro déficit de vigilancia en esta zona, en la que se pueden llegar a contar hasta mil jóvenes. «Lo habitual es que haya destacadas en el “botellódromo” una o dos patrullas de Policía de una forma permanente y que las que están haciendo ronda por el resto de la ciudad apoyen la labor de control cuando puedan», señaló Martos, que concluyó que «estos efectivos son claramente insuficientes».
El Siplb aboga por que el Ayuntamiento cambie no sólo la ubicación del «botellódromo», sino también su modelo de seguridad. «Nosotros pensamos que sería una buena idea que los recintos para el botellón se vallaran y que se hicieran controles preventivos a quienes accedieran a ellos, como por ejemplo cacheos para detectar armas blancas o cualquier tipo de sustancias», defendió Emiliano Martos.
El Siplb informó además de que, en vista de que cuando acaba el verano los jóvenes descartan el «botellódromo» de El Arenal, es en otoño y en invierno cuando las fuerzas de seguridad tienen que redoblar sus esfuerzos por que no se produzcan concentraciones etílicas en la vía pública —algo que está prohibido por una ley autonómica—. «Es sobre todo en El Brillante y en el Centro donde más botellones suele haber, y en la mayoría de los casos no es preciso denunciar a nadie porque basta con un apercibimiento».
Desde que el pasado sábado se produjo el fallecimiento de un vecino de San Pedro en el «botellódromo» próximo al Zoológico el mensaje del Ayuntamiento ha sido que se trató de un suceso aislado, puntual. Así, tanto la concejala de Seguridad, Ana Tamayo, como la de Juventud, Beatriz Jurado, han insistido en que la intención del Consistorio es no hacer cambios en la gestión de los «botellódromos», que se crearon hace siete años, cuando era alcaldesa Rosa Aguilar, y en vista de la nueva norma que estaba impulsando la Junta de Andalucía. La edil Ana Tamayo ya dijo al día siguiente del trágico suceso que abordaría el asunto en la próxima junta local de seguridad, en las que las instituciones se coordinan con las fuerzas de seguridad, y que la Policía Local está elaborando un informe acerca de lo sucedido.




