
EFE Un cartel contra el gobierno provisional colocado ayer en una calle de Tegucigalpa
Sábado, 04-07-09
Tegucigalpa recibió ayer con manifestaciones multitudinarias al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). José Miguel Insulza llegó a Honduras para informar a sus autoridades -entre las que excluiría al Ejecutivo «de facto»- sobre el ultimátum planteado por la organización para el inmediato retorno al poder de Manuel Zelaya.
Insulza debía reunirse con los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, antes de entregar un documento que emplaza al Gobierno a restituir en su cargo a Manuel Zelaya en un lapso de 24 horas que se cumplen hoy. El diplomático chileno tenía en agenda reunirse con los cinco candidatos presidenciales, representantes eclesiásticos y los líderes políticos y sociales que respaldan a Zelaya. «No voy confiado. Sin embargo, haré todo lo que pueda, pero me parece difícil que todo pueda componerse en unos pocos días», declaró antes de viajar al país centroamericano desde el vecino El Salvador.
Para mostrarle a la OEA el apoyo con que cuenta el Gobierno interino, Micheletti solicitó a las empresas que permitieran a sus empleados sumarse a una «marcha blanca» -una muchedumbre con prendas impolutas- que se concentró frente a la Casa Presidencial. Allí, al son del «Himno a la alegría», ocurrentes carteles: «Urge Mel Ze Vaya» o, parafraseando un anuncio televisivo: «Botas de Mel = 800 lempiras. Sombrero de Mel = 1.000 lempiras. Verlo botado (expulsado) en pijama no tiene precio».
Al mismo tiempo, una manifestación «en technicolor» -varios cientos de personas de variado pelaje-, favorable a Zelaya, partía a corta distancia con eslóganes más directos: «Urge Mel Zelaya», «Gordos golpistas: ¡Váyanse!» o «Micheletti, cerdo». Los organizadores -sindicatos, agrupaciones agrarias, universitarios...- denunciaron que el Ejercito había impedido sin contemplaciones que varios autobuses procedentes de las provincias pudieran sumarse a la convocatoria.
La víspera, una gran demostración en apoyo a los golpistas reunió a veinte mil personas en San Pedro Sula, la capital económica del país. Simultáneamente, las fuerzas del orden reprimían en esa ciudad una protesta de los seguidores del depuesto presidente. El partido Unificación Democrática dijo que uno de sus militantes fue herido de bala en un pie. El subcomisario de la Policía, Danilo Orellana, sólo constató la detención de 78 personas. Y en la madrugada del viernes un artefacto explotaba en un restaurante de comida rápida frente al aeropuerto de Tegucigalpa.
Micheletti ha insistido en que el regreso de Zelaya no es negociable y que si éste, como anunció, retorna este fin de semana al país, será detenido. En la misma línea se manifestaba el nuevo canciller, Enrique Ortez, quien declaró a Efe que si Insulza «viene a exigir la restitución de Zelaya, mejor que no venga». Ortez asegura que si a Honduras se la aparta de la OEA,«no pasará nada, ya lo hicieron con Cuba y no pasó nada».
Así, dispuesto a resistir las presiones y sanciones del exterior, Micheletti se mostró «totalmente de acuerdo» en anticipar las elecciones del 29 de noviembre, siempre y cuando esos comicios estuvieran amparados por un «arreglo político del Congreso y el Tribunal Supremo Electoral».




