Uno de los presos de Guantánamo acogidos en Bermudas disfruta de un baño / AP
Actualizado
Martes
, 16-06-09 a las 15
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Los cuatro chinos musulmanes de la etnia uigur que fueron acogidos la semana pasada en Bermudas aseguran que nunca habían oído hablar de la red terrorista Al Qaeda hasta su confinamiento en la base naval estadounidense de Guantánamo (Cuba).
En declaraciones divulgadas por medios locales de la isla, los cuatro afirmaron que nunca habían visto fotografías de los ataques terroristas perpetrados el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Abdulla Abdulqadir, Salahidin Abdulahad, Ablikim Turahun y Khalil Mamut expresaron su rechazo a esos ataques del 11-S, que causaron unos 3.000 muertos, y agradecieron la oportunidad de comenzar una nueva vida.
"Bermudas tuvo el coraje de dar un paso adelante y hacer esto. Es un lugar pequeño, pero la gente tiene un corazón muy grande (...), ahora queremos vivir en paz aquí y trabajar duro", dijo Abdulahad.
Agregó que no han tenido nada que ver con los ataques en EEUU. "Nuestras condolencias para las familias de los que perdieron sus vidas", declaró.
Pero la acogida de los chinos musulmanes por el Gobierno de Bermudas, territorio británico de ultramar, ha creado tensiones y fisuras entre Washington y Londres.
La decisión de aceptar a los cuatro presos de Guantánamo fue anunciada, por motivos humanitarios, el pasado jueves por el primer ministro de Bermudas, Ewart Brown, sin contar con el permiso explícito de Richard Gozney, gobernador de la isla caribeña.
Los cuatro chinos son miembros de un grupo minoritario musulmán de habla turca y forman parte de los 17 uigures detenidos en Guantánamo que China reclama en extradición.
Pena de muerte si regresaran a China
De regresar a China, los 17 detenidos en la frontera de Afganistán con Pakistán en 2001 se podrían enfrentar a la pena de muerte por pertenecer al Movimiento de la Liberación del Turkestán Oriental, una organización considerada terrorista por Pekín.
De regresar a China, los 17 detenidos en la frontera de Afganistán con Pakistán en 2001 se podrían enfrentar a la pena de muerte por pertenecer al Movimiento de la Liberación del Turkestán Oriental, una organización considerada terrorista por Pekín.
El grupo de uigures fue exculpado de los cargos que pesaban contra ellos por un Tribunal Federal estadounidense, aunque permanecieron en Guantánamo por miedo a perder su vida si regresaban a China.
El Gobierno estadounidense consideró que los 17 chinos no eran "combatientes enemigos" y debían ser puestos en libertad.
Cuando las tropas estadounidenses comenzaron a bombardear en 2001 Afganistán, explicaron, ellos tuvieron que escapar hacia Pakistán, donde afirmaron que fueron engañados por un miembro de una tribu que le entregó a los militares de EEUU a cambio de dinero.



