Martes, 02-06-09
...y allá a su frente, Estambul...» «La Canción del Pirata» de Espronceda. De haberla sabido, los candidatos a las elecciones europeas podrían haber hablado de Estambul. ¿Cuál es la opinión de estos candidatos sobre, por ejemplo, la petición de Turquía de ingresar en la UE? En estas fechas, un 30 de mayo pero de 1453, cayó Constantinopla en poder de los turcos. Los conquistadores, con el jovencísimo sultán a caballo, entran a sangre y fuego en la Basílica de Santa Sofía, donde se habían refugiado todos los cristianos que pudieron. Sigue una gigantesca masacre y, tras ella, se llama a la oración, ya musulmana. El recuerdo del suceso podía haber servido para hablar, además de sobre la petición turca, de tolerancia. ¿Cómo es que, llamando a nuestra puerta, no permiten templos de ninguna religión, y en primer lugar de la cristiana? ¿Por qué nuestros candidatos no piden que Santa Sofía vuelva al culto cristiano ya que aquí en casa no paran de pedir que la Catedral de Córdoba vuelva al Islam?
¿Y qué tal haber hablado sobre la Alianza de Civilizaciones? Si las relaciones entre ellas deben ser de respeto, ¿por qué los pseudoprogres no paran de insultar a los que no lo son? ¿Qué piensan los candidatos del hecho religioso? ¿Es una amenaza o un valor positivo? ¿Debemos exportar a Europa el odio al cristianismo engendrado en España? ¿Por qué el antiguo canciller alemán, Helmut Schmidt, socialista, expresa un profundo respeto por el papel de la religión cristiana en la construcción de Europa?
También podían haber discutido la forma de exportar a Europa el dinamismo de nuestros tribunales, o las relaciones entre ellos, o los jueces que juzgan a todos los gobernantes del ancho mundo porque aquí ya no tienen trabajo. ¿Hay delincuentes en Europa? Aquí apenas hay y, además, el Ministro de Justicia ha insistido en que los acusados tienen derecho a mentir, pero no ha dicho si la policía y los jueces lo tienen para detectar cuando mienten. ¿Cuál debe ser la protección de la que debe gozar un honrado ciudadano europeo? ¿Podrían nuestros candidatos promover una «declaración de derechos del ciudadano de a pie»? Son materias dignas de ser discutidas en el Parlamente europeo, al cual van a incorporarse los elegidos y donde van a vivir como dioses quiescentes.
Nuestro Sumo Líder, tras ganar sus primeras elecciones, no perdió tiempo en decir que España saldría de la órbita anglo-americana para volver al eje franco-alemán. ¿Qué ha pasado, según nuestros candidatos al parlamento europeo, con tal movida? ¿Se ha modificado porque entonces gobernaban socialistas y ahora no? Nos hubiera gustado enterarnos. ¿Nos han cedido los franco-alemanes las patentes del AVE para que podamos vendérselo a los americanos? ¿Tendrá Europa una política energética común o seguiremos en España con la hipocresía de «no nuclear» pero comprándole la electricidad nuclear a Francia? ¿Por qué no han hablado de la reforma universitaria ni de investigación?
¿Cuántas naciones componen Europa y cuántas puede llegar a tener? ¿Pueden serlo las actuales regiones? ¿Qué sucedería si, por ejemplo, Escocia se desgajara de Inglaterra pero una parte de aquélla quisiera ser inglesa? ¿Qué opinan los candidatos?
Dicen que la abstención va a ser alta porque a los españoles no les interesa Europa. Claro que nos interesa. Pero a quienes ni les va ni les viene es a nuestros políticos, que ni siquiera saben qué es Europa. Un eslogan de esta campaña dice «Ahora» y otro «Este partido se juega en Europa». Pero los que juegan son el Villaseca de Arriba contra el Villaseca de Abajo en la era del Tío Paco.

