
Lunes, 16-03-09
TEXTO: RAFAEL A. AGUILAR
FOTOS: ROLDÁN SERRANO
CÓRDOBA. «La Catedral es un templo que está vivo, eso es lo único que importa». Manuel Pérez Moya repite esta frase en varias ocasiones en la entrevista, que se desarrolla en la Sala Capitular del templo diocesano, la estancia donde se reúne el Cabildo. Pérez Moya lleva tres años al frente del órgano catedralicio.
-¿Qué le parece que la Fundación de la Capitalidad Cultural 2016 no vaya a promocionar la Semana Santa?
-Cuando lo he leído en la prensa no he entendido qué quería expresar la Fundación con esta postura.
-Pero, ¿usted cree que la Semana Santa es una expresión genuina de Córdoba?
-Cada grupo particular experimenta la vivencia de la fe de una manera diferente. Hay que tener en cuenta que la Diócesis de Córdoba, al menos desde la época mozárabe, tiene tradición cristiana. Desde el siglo III ya tiene mártires, por lo que se trata de una historia muy particular, muy singular. Por tanto, es un hecho que la Semana Santa de Córdoba tiene una singularidad propia que la hace diferente, aunque tenga matices que coincidan con la de algunas ciudades de nuestro entorno
-¿A usted le parece que la Capitalidad Cultural debería contar con la Semana Santa, incluirla en su programación promocional?
-Creo que la fe cristiana tiene unos marcos propios de expresión y de dar testimonio. Aunque también tiene que valerse de expresiones artísticas y de los elementos culturales que la rodean y la envuelven.Pero todo esto es bastante accidental para la concepción de la fe.
-¿Estaría usted de acuerdo con que las cofradías pudieran acceder a la Catedral a través de una segunda puerta?
-Esa propuesta no ha llegado todavía al Cabildo. Tendríamos que hacer un estudio muy concienzudo de su viabilidad. Y si éste concluye que, en función de la legislación vigente, no hay problema en que se use esa puerta, pues nosotros tampoco lo pondremos. Aunque somos conscientes de que se trata de una obra de Rafael de la Hoz, ensamblada en madera del Líbano, y eso costó un dineral montarlo. Pero, si se determina que hay que sustituirla, nosotros no tenemos nada más que añadir.
Ni un solo clavo
-¿Estaría de acuerdo con que la carrera oficial se traslade a la Catedral?
-La Catedral es un lugar para nosotros muy emblemático. Es donde se celebra el culto y la vida interior de todos los cristianos, y el que vengan las procesiones sería para hacerles recordar a los cristianos que éste es el templo principal de la Diócesis. Si el traslado de la carrera oficial a la Catedral pudiera trasmitir ese significado, bienvenido sea.
-Monseñor Asenjo le ha pedido a las cofradías en varias ocasiones un compromiso firme por la fe y que la Semana Santa no se quede en el exorno. ¿Usted incidiría en ese mensaje?
-Yo creo que para todo cristiano reducir el ámbito de la fe a un nivel intimista y privado es gozar de la mitad de lo que significa ser cristiano. Y si las cofradías expresan su fe públicamente, también deben mostrar públicamente que esa fe echa raíces en los sitios donde se necesita ayuda, como las residencias de ancianos o los centros de acogida.
-Deme una primicia sobre las visitas nocturnas a la Catedral. Dígame cómo van a ser.
-Es complicado (risas). Le diría una frase de Freud para comenzar este tema: es muy difícil armonizar los argumentos de la razón con los intereses particulares. Los argumentos de razón que tenía el Cabildo para configurar una visita nocturna era que no se perdiera la identidad del templo, porque éste es un templo católico vivo donde se celebran sacramentos. Esto no es un museo arqueológico. Había en el proyecto una serie de detalles de una gran complejidad. En nuestra postura hemos intentado que no nos movieran ni la pasión ni los intereses, sino simplemente ver la viabilidad del proyecto, y sobre todo preservar la identidad de esta Catedral, que como todo el mundo sabe fue una antigua Mezquita. Por fin se ha llegado a un entendimiento. Aunque era difícil, no era imposible. Ahora estamos en la trastienda, viendo cómo será la operatividad del proyecto.
-Usted declaró en una ocasión que no iba a permitir que se clavara ni un solo clavo en la Catedral...
-Bueno, era una frase excesivamente retórica. Lo que yo quería decir es que un proyecto de este tipo no podía tener ningún sentido de teatralidad ni de minusvalorar los sentimientos religiosos cristianos. Nosotros no queremos que en las visitas se introduzca ningún elemento ideológico, sino simplemente relatar con la visita la historia de este monumento, para que todo el mundo que la haga pueda descubrir la belleza de una obra de unos hombres de fe que han sabido expresar esa belleza con unos elementos arquitectónicos perfectamente ensamblados. Aquí hay elementos desde la época visigoda hasta la moderna, y todos ellos hacen ver que éste es un edificio vivo.
-¿Qué verá el visitante nocturno cuando entre en la Catedral?
-Es que todo está por decidir aún. Son los arquitectos-conservadores los que están trabajando ahora. En la visita, la gente va a ver un edificio donde se va a despertar lo más singular de él. Se va a incorporar un sistema de iluminación, que va a ser muy cuidado para que no deteriore nada, ningún elemento. Queremos que sea un recorrido histórico, guiado por la iluminación, de tal manera que los visitantes contemplen la belleza propia del edificio. Hemos procurado, insisto, quitar todos los elementos que había de teatralidad.
En manos de los arquitectos
-¿Va a haber proyecciones en el interior?
-Pues no lo sé. Eso ha quedado en manos de los arquitectos. La Catedral no necesita ponerle colgaduras, ni nada especial, para ver la belleza y el colorido de esos arcos superpuestos. Aquí la gente tiene que saber que viene a un edificio eminentemente católico, cristiano. Las visitas serán para que quienes las disfruten vivan la experiencia religiosa de los cristianos. Este edificio está pensado para que el hombre se encuentre con Dios, y para eso están los signos litúrgicos. Aquí no ha estorbado ninguna de las culturas, todas han contribuido a la construcción de este edificio, pero hay que tener en cuenta esa reelaboración que ha hecho el pensamiento cristiano. Éste es el lugar más sagrado de la Diócesis.
-No habrá, entonces, proyecciones con «caballeros árabes», por emplear una expresión de monseñor Asenjo.
-Eso nunca se ha previsto.
-Parece que ha amainado la polémica del rezo compartido, ¿no? -Aquí no cabe otro culto que el cristiano. El cristianismo no puede hacer un sincretismo, porque tiene una identidad propia. Claro que hay que entablar puentes de diálogo con todo el mundo y entendernos a todos los niveles, pero cada uno tiene que respetar lo suyo. Cuanto más fieles seamos cada uno a lo nuestro, mejor nos encontraremos. La fe nos lleva a respetar al prójimo, pero esa misma fe requiere de una identidad propia.

